La razón de que pusieran el nombre del escritor francés a uno de los picos de esta región patagónica hay que buscarla en la labor que realizó como aviador en Argentina entre 1929 y 1931 (más información). Parece impensable que un escritor sea lo suficientemente importante para que pongan su nombre a un accidente geográfico. Suelen ser nombres de calles o recintos escolares.
En otro momento del viaje también nos mencionaron a Saint-Exupéry: en Península Valdés, cuando nos hicieron notar el parecido de la Isla de los Pájaros con el sombrero o la boa-elefante que aparece en El Principito, el libro más conocido del escritor francés.
Ilustraciones del propio Antoine de Saint-Exupéry en su libro
Isla de los Pájaros en Península Valdés
