2010/09/26

LOS CAUCHEROS DEL PUTUMAYO PERUANO Y DEL CONGO BELGA



Estas dos fotografías de principios de siglo XX nos muestran imágenes sorprendentemente similares.
Todos son recolectores de caucho, ninguno de ellos es blanco, ninguno de ellos habla una lengua europea o cree en un dios único y todopoderoso: son salvajes. Es posible que, incluso, hayan practicado el canibalismo.

Unos son los pobladores originarios de esa zona del Perú en la que viven, a orillas del río Putumayo (tal vez sean huitotos, ocainas, andoles, boras, muinanes, monuyas o rezígaros).

Los otros son los habitantes primigenios de las tierras bañadas por el río Congo africano (quizás sean bobangis, ntombas, batwas, basengeles o batendes).

A todos ellos se les ha encomendado la misión de civilizarse, de hablar lenguas europeas, de conocer la infinita bondad de su Salvador, de adquirir hábitos racionales de trabajo...

Para toda esa inmensa labor civilizadora el bondadoso blanco ha puesto a su disposición abnegados misioneros (que intentarán ganar sus almas para Dios) y ambiciosos hombres de negocio que harán que esos cuerpos salvajes trabajen extrayendo el preciado caucho de sus selvas.


Muchos son los escritores que han dedicado su genio a describir la tragedia que entre 1885 y 1908 arrasó la cuenca del Congo: Joseph Conrad, Mark Twain, Conan Doyle e, incluso, nuestro Bernardo Atxaga (Zazpi etxe Frantzian). Pocos han sido, sin embargo, los que se han ocupado de la tragedia que, aproximadamente en la misma época, se estaba desarrollando en la Amazonía peruana. Es evidente que el número de muertos marca la diferencia (de 5 a 10 millones en África frente a unos 100.000 en Ámerica) pero la barbarie de ambos procesos civilizadores fue muy similar.

Mario Vargas Llosa va a publicar el próximo 3 de Noviembre la novela "El sueño del celta" basada en la vida del irlandés Roger Casement. Este interesante personaje, actuando como cónsul inglés, tuvo el coraje de denunciar en su tiempo ambas situaciones, la del Congo y la del Putumayo.

Veamos que nos cuenta el excelente novelista (aunque blanquito civilizador) Vargas Llosa en esta nueva obra.