2010/06/16

CRÓNICAS BERLINESAS (V). CON LARGO CABALLERO EN SACHSENHAUSEN

Tomando la línea S1 del suburbano berlinés hasta su término en Oranienburg y paseando, poco más de un cuarto de hora, por las calles de este agradable pueblo se llega al campo de concentración de Sachsenhausen, uno de esos lugares donde es posible adivinar una parte importante de la miserias europeas del siglo XX.
Mencionemos algunos hechos:

En Julio de 1936 el jefe de las SS alemanas, Heinric Himmler, pone en marcha el campo de concentración de Sachsenhausen al N de Berlín. Poco después, en Septiembre, el socialista Francisco Largo Caballero es nombrado Jefe de Gobierno de la II República española ya en plena lucha contra la agresión fascista.

¿Quién podría haber adivinado que siete años depués Largo Caballero iba a dar con sus maltrechos huesos en el campo de Sachsenhausen? Tal vez, solo áquel que tuviera la clarividencia de considerar la Guerra Civil española como los prolegómenos de un enfrentamiento más global que iba a suceder tarde o temprano.
Campo de concentración de Sachsenhausen
La famosa frase de los campos de concentración nazis: Arbeit macht frei (El trabajo te hará libre)




El campo de concentración que aparentaba una escalofriante normalidad tuvo hasta 1938 como únicos inquilinos prisioneros políticos: comunistas, miembros del SPD...
Luego se irán enterrando entre sus muros alambrados miles de prisioneros de muy diferentes características:

-1938-1939. Judíos (después del pogromo denominado La noche de los cristales rotos llevado a cabo contra ellos en Noviembre de 1938) pero también homosexuales y gitanos.

-1940. Polacos (tras la invasión de su país iniciada en Septiembre de 1939)

-1941. Soviéticos (después de la entrada en guerra de la Unión Soviética. Como son tantos se fusila a unos 20.000 nada más llegar)

-1941-1943. Republicanos españoles detenidos en Francia. No llegan a 200.

-1943. Francisco largo Caballero deportado después de un largo peregrinaje por cárceles francesas.

Así hablaba Largo Caballero sobre su confinamiento:
"Lo más terrible es que los nazis habían llegado a hacer una ciencia y una técnica de la crueldad. Perseguían sistemáticamente la animalización de las gentes a las que consideraban enemigas. En buena parte lograron su propósito. He observado casos de abyección verdaderamente lamentables. El instinto de conservación y el egoísmo empujan a los hombres a situaciones morales y a actitudes que son las que nuestros verdugos buscaban para presentarnos ante el mundo como gentes indeseables"

Algunos tuvieron peor suerte que el dirigente socialista porque...
fueron fusilados en lugares como éste,
fueron gaseados en estas cámaras de gas,


o, simplemente, murieron de enfermedad, frío o hambre.
Uno de los pocas placas-recuerdo en homenaje a los homosexuales asesinados por los nazis.

Cuando ya era inminente la derrota los nazis, a principios de abril de 1945 se inició la evacuación completa del campo de concentración . Los nacionalsocialistas forzaron a los presos que aún podían caminar, a una “marcha de la muerte” de 40 kilómetros diarios.Así lo narra el propio Caballero en carta que le envía a Prieto a Nueva York:

"Después de algo más de un kilómetro de marcha tuve que detenerme. La caravana continuó su marcha. Un SS de los que vigilaban se quedó conmigo. Intentó obligarme a marchar a puntapiés y puñetazos. Protesté violentamente. Me dio no sé cuántos culatazos con su fusil. Caí al suelo. Mi verdugo se enervaba cada vez más. Me siguió pegando hasta que se fatigó. Para acabar, intentó persuadirme de que le siguiese a un bosque de pinos que estaba al borde la carretera. Me negué, porque conocía demasiado bien la suerte que me habría estado reservada de haber entrado en el bosque…”

A finales de Abril de 1945 los prisioneros son liberados por las tropas rusas.
Aunque pudiera parecer que había terminado el sufrimiento en el campo de Sachsenhausen, no fue así. El campo pasó a manos soviéticas y éstos lo siguieron utilizando como centro de detención y exterminio de sus adversarios políticos desde 1945 a 1950.

Instalaciones del campo de concentración soviético.
No sabemos si Largo Caballero fue consciente antes de su muerte (1946) de lo que iba a suceder en el campo de concentración (y en el mundo) dominado por los soviéticos. Lo que sí se puede asegurar es que la experiencia en el campo le marcó y el 1 de Agosto de 1945 escribe en Berlín: «Hace algunos años en un mitin celebrado en el Cine Pardiñas de Madrid hablamos Besteiro, Saborit y yo. En mi peroración dije, si me preguntan qué es lo que quiero, contestaré, República, República, República. Hoy si se me hiciera la misma pregunta respondería, Libertad, Libertad, Libertad. Pero libertad efectiva; después ponga usted al régimen el nombre que quiera"